Martes, 15 de Octubre de 2019
05 de Jun | 23:32:00 - JUDICIALES
DESARTICULARON UNA RED DE TRATA DE PERSONAS CON FINES DE EXPLOTACIÓN LABORAL EN SAN JUSTO, PARTIDO DE LA MATANZA:

Se trata de una organización conocida como “Templo Filadelfia de San Justo”, sus encargados mediante ardides relacionados con la fe, hacían vender propiedades a sus adeptos y se quedaban con el dinero.

La investigación fue llevada a cabo por la Ayudantía Fiscal de Delitos Conexos de la Trata de Personas de La Matanza, a raíz de una denuncia radicada en diciembre del año pasado por una de las víctimas.
La denunciante aseguró que las personas que se encuentran a cargo de la organización se dedican a captar personas y convencerlas a través de engañosas propuestas relacionadas con la fe, para que vendan sus propiedades, entreguen el dinero de la venta y se vayan a vivir a los domicilios que tiene la institución dentro de la provincia de Buenos Aires, como así también en otras provincias.
En el marco de la pesquisa realizada, se secuestraron 40 mil dólares y un millón de pesos. Una de las víctimas relató que debían trabajar como esclavos, muchos desde los once años y durante 12 horas diarias. Debían producir en fábricas panificadoras y luego vender dichos alimentos en diversos lugares de la vía pública, todo eso sin recibir ninguna remuneración.
Además señaló que las condiciones en la que permanecían eran paupérrimas y muchas veces, debían dormir hasta cuatro personas en una misma cama. Agregó también que las victimas que se negaran a trabajar o a contradecir las reglas establecidas, eran sometidas a una serie de castigos diseñados para la humillación, tales como el hostigamiento e insultos frente a la comunidad, maltratos físicos y hasta eran aislados en campos sin comida ni bebida.
De acuerdo a los testimonios de las víctimas, cada una de las personas que formaban parte de la organización tenía un rol especial dentro de ella, mantenían una estructura jerárquica que debía ser respetada por todos los integrantes.
Había un control para el ingreso y egreso de las locaciones pero las víctimas no contaban con permiso para circular libremente. Respecto de los menores, su documentación era retenida impidiendo que sean escolarizados. Se fomentaba la endogamia entre las mismas víctimas y eran privados del ejercicio del derecho al voto, entre tantas otras restricciones.
A raíz de la primera denuncia, se recibió declaración testimonial de las diferentes víctimas, las cuales coincidieron con la inicial. Es por ello que se tomaron diversas medidas de prueba para desbaratar a esta organización, tales como tareas de inteligencia y de intervención telefónica, pudiendo de esta manera constatar las maniobras realizadas y la gran cantidad de personas que formaban parte e intervenían directa o indirectamente con estas actividades.
Por medio de la investigación, se pudo dar comprender el grado de complejidad que tenía la organización, con su grado jerárquico y se pudo dar con la existencia de distintos inmuebles, entre los cuales algunos eran templos de captación y acogida. Se localizaron once inmuebles dentro de la provincia de Buenos Aires y no se descarta la existencia de más.
Ante el pedido de la Ayudantía Fiscal de Delitos Conexos a la Trata de Personas La Matanza, a cargo de Marcos Jesús Borghi, la jueza de garantías interviniente libró un total de 31 órdenes de detención, de las que se efectivizaron 20, y a su vez el Fiscal dispuso tres aprehensiones por hechos similares a los investigados.
En ese marco, se secuestraron la suma de 40 mil dólares y un millón de pesos en efectivo, más 15 automóviles, en su mayoría camionetas. Asimismo, se dio la orden de clausurar dos panificadoras en las que trabajaban las víctimas de esta organización.
En cuanto a las víctimas, tuvieron contención psicológica por parte del Centro de Asistencia a la Víctima del Departamento Judicial de La Matanza y la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Se realizaron una serie de informes los que dieron cuenta de la traumática situación que habían atravesado, todo lo que padecieron y el sentimiento de culpa, temor, vergüenza sufrían. Los especialistas valoraron la situación como de “altísimo riesgo” por el grado de estrés post traumático que tenían las víctimas.

AUTOR: HUGO LOPEZ CARRIBERO - ABOGADO PENALISTA - PROFESOR DE DERECHO PROCESAL PENAL - UNIVERSIDAD NACIONAL DE CHACO AUSTRAL.


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